2.21.2016

En aquél momento...

Cuando miro esta foto siento nostalgia. Qué bonita noche. Qué bien nos sentíamos. Era 19 de octubre de 2015 y salimos a cenar dispuestos a disfrutar el uno del otro, dispuestos a salvar nuestra relación. En aquél momento estaba convencida de que seguías enamorado y que me querías tanto como siempre... en aquél momento me sentí bien... ¿Dónde se fue aquél momento? Se perdió entre la niebla de tus reproches... Hoy me cuesta creerte cuando dices que me quieres más que a nada en el mundo. ¿Estás seguro de lo que dices? Las palabras son sólo palabras si no están avaladas por hechos que las confirmen... Sí, sólo son palabras. Estoy convencida.

Encabezando el blog hay una reflexión de Deepak Chopra que reza: "Toda relación es una relación de dar y recibir. El dar engendra el recibir y el recibir engendra el dar" (...) "Lo que no se multiplica a través del dar, ni vale la pena darse, ni vale la pena recibirse".

¿Crees que lo nuestro vale la pena?

-María Jesús Blanco-

1.16.2016

¿Que será de ella?

Desde muy niña sentía la necesidad de actuar cuando alguien estaba en apuros. No era algo que salió de ella sin más. Su padre siempre estaba ayudando a los más defavorecidos y ella simplemente seguía su ejemplo.

Pasaron los años y ella seguía siendo solidaria y comprensiva. Esto hizo que los demás la etiquetaran de ser "especial". Se lo decían muy a menudo y ella se sentía tan incómoda... La creían pura y buena, incapaz de hacer nada que se pudiera considerar intachable. La admiraban y sentían un cariño muy "especial", tanto como lo era ella... y ella se sentía tan incómoda! Esperaban demasiado de ella y no se daban cuenta de que no era especial en nada. Era igual que todos ellos, con sus defectos y sus virtudes. Una persona que a veces es solidaria y generosa; pero que también tiene momentos de egoismo. Que se equivoca, que hace daño -aunque sea de forma involuntaria-.

Pasaron los años y ella seguía siendo solidaria y comprensiva. Pasaron los años y con ellos cosas buenas y tambien malas, y fue en las malas que uno a uno se fueron decepcionando de ella... Se dieron cuenta que no era "especial" y sintieron que les había engañado...¡Confiaban tanto en ella! y resultó ser una más. Resultó que ella hizo y dijo cosas que nunca habria echo alguien "especial". ¡Qué falsa!, ¡como les había engañado a todos!
Ahora se daban cuenta de cómo los manipuló, haciéndoles creer que era la mejor persona del mundo. Se sintieron tán enfadados...

¿Y ella? ¿Cómo se sintió ella?

Sintió impotencia y tristeza por no haber sido capaz de evitar esa  situación. La subieron en un pedestal sin que ella lo pidiera. Sin que lo deseara. Y la bajaron del pedestal dejándola sola... Ella sintió que había sido una marioneta del destino.
¿Por qué a los demás se les perdonan sus errores y a ella no? ¿Por qué dan tanta importancia a lo que ella hace o dice?
Se alejaron de ella porque había hecho daño y cuando te daña quien crees que nunca lo haría duele más.

Se sintió tan dolida que reaccionó de la peor forma, exponiendo públicamente todo aquello en lo que los demás le fallarón -según su interpretación de las cosas-.

Pasaron los años y las cosas nunca volvieron a ser como antes. Ahora le habían colgado la etiqueta de loca, de manipuladora, de mentirosa... Todas las cosas que ella les confió en momentos de enfado o rabia, ellos lo utilizaron en su contra. Esas cosas que dices para desahogarte a las personas que consideras de tu confianza, las usaron como dardos contra ella. Todo cuanto hacía o decía lo interpretaban como maldades para hacerles daño.

Pasaron los años y ella seguía siendo solidaria y comprensiva. Es lo que aprendió de su padre. Lo llevaba tan marcado que no podía ser de otra forma. Pero ya no era confiada, ni tan bienpensada. Ya no era tan alegre y poco a poco notaba que en su interiór crecía la malicia, algo que nunca antes sintió.

Desde esos momentos ella empezó a cambiar de actitud. Se sentía envenenada y tenía una lucha interna que la agotaba... Su parte buena se resistía a desaparecer; pero no podía evitar que de vez en cuando asomara la parte mala... Su vida se convirtió en una cadena interminable de desatinos. Perdió su seguridad, su autoestima... su sensatez. Ahora sí se comportaba como una loca, como una neurótica y ella lo sabía, y se odiaba por ello... Perdió el control sobre sí misma y sus pensamientos, sentimientos y emociones, completamente descontrolados, sin límites, sin medidas; convirtieron su vida y la de los que la rodeaban en un infierno... Perdió a alguno de sus hermanos y también a su hija y a su nieta, porque juraron que para ellos estaba muerta... Y lo está desde entonces...

Ella está muerta aunque respire. Siente que es un cadáver putrefacto. Un cáncer para sus seres queridos. Dañina. Desagradable. Indeseable... así se ve cuando se mira al espejo. Y ante su reflejo piensa "¿no será que soy tal y como ellos dicen? Si mi problema se repite con todos no cabe duda que tienen razón...". Limpia el espejo y se da cuenta que son sus ojos anegados en llanto los que le impiden ver su imagen. Con cansancio se aparta las lágrimas y mira su rostro... ¡Cuánta tristeza reflejan sus ojos!¡Cuánto dolor y sufrimiento! Y su mente viaja en los recovecos de la memoria, trayendo a su consciencia, recuerdos de tiempos felices, donde no había rencores ni malos entendidos, donde no había nada que perdonar... sólo amor. De pronto esos recuerdos se van y vienen otros desagradables de cosas que ella no entendía entonces, y que ahora se mostraban como un libro abierto que la mostraba tal y como es... "Yo fui la responsable" se dice a sí misma tremendamente triste. Secó de nuevo sus lágrimas y con el alma desesperanzada se alejó del espejo.

Ella sigue siendo solidaria y ¿comprensiva?; pero eso no la hace buena, porque si lo fuera nadie la habría borrado de su vida... muerta para ellos y muerta para ella misma.

Su vida ahora está llena de oscuridad, de soledad y desesperanza. Sabe que nunca volverá a abrazar a su hija y a su nieta. Que nunca recuperará a su hermano o hermanos. Está convencida que es lo mejor para ellos; pero ¡duele tanto!

Se cubre el rostro con las manos y hecha un ovillo llora hasta quedarse sin lágrimas, como cada día desde hace años... llora sola y sufre sola sus pérdidas. Tal vez nunca lo supere y tal vez acabe muerta de verdad, dejando al mundo más limpio, con más luz y menos dolor...

Ella es la única que sabe lo que puede ocurrir...

- María Jesús Blanco-

2.27.2015

Agradezco tanto vuestros comentarios...



Lamento mucho no entrar en el blog con asiduidad para ver los comentarios y poder agradeceros que estéis ahí leyendo e incluso sintiendo lo que escribo. Por eso desde aquí, en este post, quiero daros las gracias por hacerme saber que no hace falta estar cerca, ni conocerse en persona para que te abracen o te extiendan la mano, para que te animen y te recuerden que sigues existiendo y que de alguna forma dejas tu huella en todas las personas que te siguen. Sois mis luces en más ocasiones de las que imagináis. Desde lo más profundo de mi ser os mando un abrazo energético, cargado de amor universal, a lo más profundo de vuestro ser.

¡Gracias!
¡Gracias!
¡Gracias!

María Jesús

12.09.2014

Pequeño Martín



Esos mofletitos
tan arrebolados
que enmarcan tu boca
de besos de miel.

Esos ojos grandes
de verde dorado
que todo lo miran
queriendo aprender.


Esa naricita, 
graciosa y chatita,
tan bien colocada
en tu linda carita.


¡Eres tan bonito,
tan dulce y chiquito,
tan vivo y curioso,
feliz angelito!


Que te miraría
¡hasta el fin del fin!,
sin cansarme nunca,
pequeño Martín.


Autora: María Jesús Blanco (Dedicado a mi nieto de cinco meses)

12.07.2014

Ojalá mucho antes te pueda abrazar









Un día, tal vez lejano, tal vez no…



Tu rabia se irá con mi último latido…

Tu enfado con mi último lamento…

Tu rencor con mi último suspiro…



Un día, tal vez lejano, tal vez no…



Con mi muerte morirán tus inquinas,

 poco a poco se caerán tus espinas,

y tu alma otra vez será cristalina…



Y tu amor dejará de estar reprimido,

trayendo recuerdos llenos de ternura,

tiñendo de tristeza tu verde mirada,

llorando un presente que deja un vacío…



Tus ojos buscarán la vida en los míos,

y tus brazos el calor de mis abrazos,

sintiendo en tu alma un halo de frío,

 que hiere cruelmente como navajazos.



Un día, tal vez lejano, tal vez no…



Habrá muerto conmigo la oportunidad

de olvidar el orgullo y poder perdonar…



…Ojalá mucho antes te pueda abrazar,

ojalá mucho antes volvamos a hablar…



Autora: -María Jesús Blanco-

11.17.2014

Nada es verdad ni mentira...



Nada es verdad ni mentira, todo depende del cristal con se mira... Y cuánta razón tenía Campoamor, y sigue teniendo allá donde se encuentre. Tengo una colección de cristales que abarcan todos los colores conocidos y por conocer... y los que me quedan por descubrir. Tantas y tantas veces me creía que estaba viendo el mundo a traves de un cristal transparente, y cada una de ellas estaba equivocada...

Sigo en la búsqueda de la transparencia que me deje ver con claridad y descubrir mi verdadero SER tal como es.

Abrazo :)

María Jesús Blanco

9.12.2014

Estoy aquí...

Estoy aquí.
Cuando florece la primavera y el sol sale cada mañana.
Estoy aquí.
Cuando llueve y cuando truena, cuando graniza y escampa.
Estoy aquí.
Cuando la vida me sonríe y todo a mi alrededor baila.
Estoy aquí.
Cuando todo se rompe y el caos y la tristeza me atrapan.
Estoy aquí siempre.
En lo bueno y en lo malo, en lo dulce y en lo amargo...
Y no importa si es lo que quiero, no importa si puedo,
porque si estoy aquí es por algo que escapa a la comprensión del ser humano. Por eso estoy aquí y seguiré estando hasta que llegue el momento de estar en otra parte, esa que sólo conocemos cuando morimos aquí y renacemos en otra dimensión.

Estoy aquí.
Para aprender, para crecer, para aceptar... para llegar al YO verdadero y comprender que eso es lo que soy y por lo que estoy; porque sé que YO SOY, aunque aún no lo haya comprendido. Quizá cuando mis ojos se abran y YO SEA dejará de importar dónde esté, porque seré YO en cualquier parte, en cualquier tiempo... atemporal y sin límites.

Que así sea!



6.19.2014

“En este momento de mi vida”



“En este momento de mi vida, no quiero casi nada. Tan sólo la ternura de un amor y la compañía de mis amigos. Unas cuantas carcajadas y unas palabras de cariño antes de irme a la cama. El recuerdo dulce de mis muertos. Un par de árboles al otro lado de los cristales y un pedazo de cielo al que se asomen la luz y la noche. El mejor verso del mundo y la más hermosa de las músicas. Por lo demás, podría comer papas cocidas y dormir en el suelo mientras mi conciencia esté tranquila. También quiero, eso sí, mantener la libertad y el espíritu por los que pago con gusto todo el precio que haya que pagar. Quiero toda la serenidad para llevar el dolor y toda la alegría para disfrutar de lo bueno. Un instante de belleza a diario. Echar de menos a los que tengan que irse, porque tuve la suerte de haberlos tenido a mi lado. No dejar de sorprenderme de nada. Seguir llorando cada vez que algo lo merezca, pero no quejarme de ninguna tontería. Y que el día en que me toque esfumarme, un puñadito de personas piensen que valió la pena que yo anduviera por aquí. Sólo eso quiero”
-De la española Ángeles Caso-

-Os deseo mucho Amor y mucha Luz -

María Jesús blanco

5.29.2014

El Álbum

Foto: El Álbum

Paloma miraba las fotos con detenimiento, una y otra vez, en un intento de absorber cada instante reflejado en las imágenes para volver a vivirlo. Mirarlas evocaba momentos de felicidad, satisfacción, alegría, amor, plenitud…

¡Qué lejanos estaban esos instantes capturados por una cámara!

¡Cuánto habían cambiado las cosas!

En las fotos habían paisajes preciosos de lugares muy dispares, reflejando momentos de todas las categorías, sin embargo todas tenían un denominador común: las caras sonrientes con ojos llenos de amor y alegría.

Paloma que se había olvidado de su sonrisa cogió una foto en la que estaba especialmente sonriente y con ella en la mano se acercó a un espejo tratando de repetir ese gesto tan agradable. Hacía muecas forzadas y su boca tomó la forma de sonrisa, pero aun así no consiguió el efecto esperado. Sus ojos reflejaban una profunda tristeza y su boca a pesar de estar en la postura correcta no reflejaba una sonrisa sino dolor contenido en el alma…
Dejo de hacer muecas y se quedó muy seria mirando el reflejo de aquella mujer destrozada y triste que en otro tiempo fue tan feliz.

¡Cuánto habían cambiado las cosas!

Ahora ya no había fotos, ni sonrisas, ni momentos alegres. Ahora sólo había tristeza, vacío, sensación de fracaso, decepción, soledad y muchas, muchas lágrimas…

Las personas que posaron con ella en las fotos ya no formaban parte de su vida, no querían saber nada de ella y si alguna vez se cruzaban no le sonreían, sus sonrisas eran para cualquiera que no fuera ella… Quizá piensen que no las merece, como tampoco merece su cariño, tal vez…

Esas personas a las que Paloma quiere más que a su vida han preferido olvidarla… Y eso duele, y eso destroza, entristece, decepciona…

Ella que siempre se lo dio todo desinteresadamente, que se entregó por entero con gusto a hacerlas felices… tal vez se equivocó… Quizá fue en su forma de hacer las cosas o en su forma de decirlas… Tal vez esperó demasiado de ellas… ¡Tal vez!

Pensó que ya sólo le quedaban los recuerdos felices reflejados en aquellas fotos y decidió confeccionar un álbum muy especial, un álbum con frases y adornos, que hicieran de cada foto un tesoro único. Sabía que no era necesaria tanta parafernalia porque esos recuerdos ya eran tesoros en su corazón; pero quería tenerlos todos juntos y al alcance de su mano en cualquier momento… para tocarlos, acariciarlos, sentirlos… y engañarse pensando que eran parte del presente. Al menos así nunca olvidaría lo que un día sintió, lo que un día fue…

Cada vez que mirara el álbum esas sonrisas la mirarían con amor y esos ojos le sonreirían siempre… Cada vez que abriera el álbum esos momentos volverían al presente, un presente agradable y feliz.

Con cada foto que añadía al álbum, lágrimas de amor brotaban de sus ojos e iban a parar a su corazón, limpiando su tristeza, su dolor, su decepción… 

Paloma abrió su álbum ya terminado y se sorprendió al notar que sonreía mirando aquellas fotos con cariño, sin tristeza, sin dolor, sin decepción… sólo sentía la dulzura, la ternura y el amor que las fotos le transmitían, sentía gratitud porque gracias al amor de esas personas había sido feliz mucho tiempo. Le habían regalado los mejores momentos de su vida...
 Fue en ese momento cuando aceptó por primera vez que las cosas son como tienen que ser, que siempre hay una razón para todo y que el presente hay que vivirlo como viene, aunque no fuera como ella esperaba.

… Y la serenidad empezó a inundar el alma de Paloma…
-María Jesús Blanco-


Paloma miraba las fotos con detenimiento, una y otra vez, en un intento de absorber cada instante reflejado en las imágenes para volver a vivirlo. Mirarlas evocaba momentos de felicidad, satisfacción, alegría, amor, plenitud…

¡Qué lejanos estaban esos instantes capturados por una cámara!

¡Cuánto habían cambiado las cosas!

En las fotos habían paisajes preciosos de lugares muy dispares, reflejando momentos de todas las categorías, sin embargo todas tenían un denominador común: las caras sonrientes con ojos llenos de amor y alegría.

Paloma que se había olvidado de su sonrisa cogió una foto en la que estaba especialmente sonriente y con ella en la mano se acercó a un espejo tratando de repetir ese gesto tan agradable. Hacía muecas forzadas y su boca tomó la forma de sonrisa, pero aun así no consiguió el efecto esperado. Sus ojos reflejaban una profunda tristeza y su boca a pesar de estar en la postura correcta no reflejaba una sonrisa sino dolor contenido en el alma…
Dejo de hacer muecas y se quedó muy seria mirando el reflejo de aquella mujer destrozada y triste que en otro tiempo fue tan feliz.

¡Cuánto habían cambiado las cosas!

Ahora ya no había fotos, ni sonrisas, ni momentos alegres. Ahora sólo había tristeza, vacío, sensación de fracaso, decepción, soledad y muchas, muchas lágrimas…

Las personas que posaron con ella en las fotos ya no formaban parte de su vida, no querían saber nada de ella y si alguna vez se cruzaban no le sonreían, sus sonrisas eran para cualquiera que no fuera ella… Quizá piensen que no las merece, como tampoco merece su cariño, tal vez…

Esas personas a las que Paloma quiere más que a su vida han preferido olvidarla… Y eso duele, y eso destroza, entristece, decepciona…

Ella que siempre se lo dio todo desinteresadamente, que se entregó por entero con gusto a hacerlas felices… tal vez se equivocó… Quizá fue en su forma de hacer las cosas o en su forma de decirlas… Tal vez esperó demasiado de ellas… ¡Tal vez!

Pensó que ya sólo le quedaban los recuerdos felices reflejados en aquellas fotos y decidió confeccionar un álbum muy especial, un álbum con frases y adornos, que hicieran de cada foto un tesoro único. Sabía que no era necesaria tanta parafernalia porque esos recuerdos ya eran tesoros en su corazón; pero quería tenerlos todos juntos y al alcance de su mano en cualquier momento… para tocarlos, acariciarlos, sentirlos… y engañarse pensando que eran parte del presente. Al menos así nunca olvidaría lo que un día sintió, lo que un día fue…

Cada vez que mirara el álbum esas sonrisas la mirarían con amor y esos ojos le sonreirían siempre… Cada vez que abriera el álbum esos momentos volverían al presente, un presente agradable y feliz.

Con cada foto que añadía al álbum, lágrimas de amor brotaban de sus ojos e iban a parar a su corazón, limpiando su tristeza, su dolor, su decepción…

Paloma abrió su álbum ya terminado y se sorprendió al notar que sonreía mirando aquellas fotos con cariño, sin tristeza, sin dolor, sin decepción… sólo sentía la dulzura, la ternura y el amor que las fotos le transmitían, sentía gratitud porque gracias al amor de esas personas había sido feliz mucho tiempo. Le habían regalado los mejores momentos de su vida...
Fue en ese momento cuando aceptó por primera vez que las cosas son como tienen que ser, que siempre hay una razón para todo y que el presente hay que vivirlo como viene, aunque no fuera como ella esperaba.

… Y la serenidad empezó a inundar el alma de Paloma…
-María Jesús Blanco-
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