9.12.2014

Estoy aquí...

Estoy aquí.
Cuando florece la primavera y el sol sale cada mañana.
Estoy aquí.
Cuando llueve y cuando truena, cuando graniza y escampa.
Estoy aquí.
Cuando la vida me sonríe y todo a mi alrededor baila.
Estoy aquí.
Cuando todo se rompe y el caos y la tristeza me atrapan.
Estoy aquí siempre.
En lo bueno y en lo malo, en lo dulce y en lo amargo...
Y no importa si es lo que quiero, no importa si puedo,
porque si estoy aquí es por algo que escapa a la comprensión del ser humano. Por eso estoy aquí y seguiré estando hasta que llegue el momento de estar en otra parte, esa que sólo conocemos cuando morimos aquí y renacemos en otra dimensión.

Estoy aquí.
Para aprender, para crecer, para aceptar... para llegar al YO verdadero y comprender que eso es lo que soy y por lo que estoy; porque sé que YO SOY, aunque aún no lo haya comprendido. Quizá cuando mis ojos se abran y YO SEA dejará de importar dónde esté, porque seré YO en cualquier parte, en cualquier tiempo... atemporal y sin límites.

Que así sea!



6.19.2014

“En este momento de mi vida”



“En este momento de mi vida, no quiero casi nada. Tan sólo la ternura de un amor y la compañía de mis amigos. Unas cuantas carcajadas y unas palabras de cariño antes de irme a la cama. El recuerdo dulce de mis muertos. Un par de árboles al otro lado de los cristales y un pedazo de cielo al que se asomen la luz y la noche. El mejor verso del mundo y la más hermosa de las músicas. Por lo demás, podría comer papas cocidas y dormir en el suelo mientras mi conciencia esté tranquila. También quiero, eso sí, mantener la libertad y el espíritu por los que pago con gusto todo el precio que haya que pagar. Quiero toda la serenidad para llevar el dolor y toda la alegría para disfrutar de lo bueno. Un instante de belleza a diario. Echar de menos a los que tengan que irse, porque tuve la suerte de haberlos tenido a mi lado. No dejar de sorprenderme de nada. Seguir llorando cada vez que algo lo merezca, pero no quejarme de ninguna tontería. Y que el día en que me toque esfumarme, un puñadito de personas piensen que valió la pena que yo anduviera por aquí. Sólo eso quiero”
-De la española Ángeles Caso-

-Os deseo mucho Amor y mucha Luz -

María Jesús blanco

5.29.2014

El Álbum

Foto: El Álbum

Paloma miraba las fotos con detenimiento, una y otra vez, en un intento de absorber cada instante reflejado en las imágenes para volver a vivirlo. Mirarlas evocaba momentos de felicidad, satisfacción, alegría, amor, plenitud…

¡Qué lejanos estaban esos instantes capturados por una cámara!

¡Cuánto habían cambiado las cosas!

En las fotos habían paisajes preciosos de lugares muy dispares, reflejando momentos de todas las categorías, sin embargo todas tenían un denominador común: las caras sonrientes con ojos llenos de amor y alegría.

Paloma que se había olvidado de su sonrisa cogió una foto en la que estaba especialmente sonriente y con ella en la mano se acercó a un espejo tratando de repetir ese gesto tan agradable. Hacía muecas forzadas y su boca tomó la forma de sonrisa, pero aun así no consiguió el efecto esperado. Sus ojos reflejaban una profunda tristeza y su boca a pesar de estar en la postura correcta no reflejaba una sonrisa sino dolor contenido en el alma…
Dejo de hacer muecas y se quedó muy seria mirando el reflejo de aquella mujer destrozada y triste que en otro tiempo fue tan feliz.

¡Cuánto habían cambiado las cosas!

Ahora ya no había fotos, ni sonrisas, ni momentos alegres. Ahora sólo había tristeza, vacío, sensación de fracaso, decepción, soledad y muchas, muchas lágrimas…

Las personas que posaron con ella en las fotos ya no formaban parte de su vida, no querían saber nada de ella y si alguna vez se cruzaban no le sonreían, sus sonrisas eran para cualquiera que no fuera ella… Quizá piensen que no las merece, como tampoco merece su cariño, tal vez…

Esas personas a las que Paloma quiere más que a su vida han preferido olvidarla… Y eso duele, y eso destroza, entristece, decepciona…

Ella que siempre se lo dio todo desinteresadamente, que se entregó por entero con gusto a hacerlas felices… tal vez se equivocó… Quizá fue en su forma de hacer las cosas o en su forma de decirlas… Tal vez esperó demasiado de ellas… ¡Tal vez!

Pensó que ya sólo le quedaban los recuerdos felices reflejados en aquellas fotos y decidió confeccionar un álbum muy especial, un álbum con frases y adornos, que hicieran de cada foto un tesoro único. Sabía que no era necesaria tanta parafernalia porque esos recuerdos ya eran tesoros en su corazón; pero quería tenerlos todos juntos y al alcance de su mano en cualquier momento… para tocarlos, acariciarlos, sentirlos… y engañarse pensando que eran parte del presente. Al menos así nunca olvidaría lo que un día sintió, lo que un día fue…

Cada vez que mirara el álbum esas sonrisas la mirarían con amor y esos ojos le sonreirían siempre… Cada vez que abriera el álbum esos momentos volverían al presente, un presente agradable y feliz.

Con cada foto que añadía al álbum, lágrimas de amor brotaban de sus ojos e iban a parar a su corazón, limpiando su tristeza, su dolor, su decepción… 

Paloma abrió su álbum ya terminado y se sorprendió al notar que sonreía mirando aquellas fotos con cariño, sin tristeza, sin dolor, sin decepción… sólo sentía la dulzura, la ternura y el amor que las fotos le transmitían, sentía gratitud porque gracias al amor de esas personas había sido feliz mucho tiempo. Le habían regalado los mejores momentos de su vida...
 Fue en ese momento cuando aceptó por primera vez que las cosas son como tienen que ser, que siempre hay una razón para todo y que el presente hay que vivirlo como viene, aunque no fuera como ella esperaba.

… Y la serenidad empezó a inundar el alma de Paloma…
-María Jesús Blanco-


Paloma miraba las fotos con detenimiento, una y otra vez, en un intento de absorber cada instante reflejado en las imágenes para volver a vivirlo. Mirarlas evocaba momentos de felicidad, satisfacción, alegría, amor, plenitud…

¡Qué lejanos estaban esos instantes capturados por una cámara!

¡Cuánto habían cambiado las cosas!

En las fotos habían paisajes preciosos de lugares muy dispares, reflejando momentos de todas las categorías, sin embargo todas tenían un denominador común: las caras sonrientes con ojos llenos de amor y alegría.

Paloma que se había olvidado de su sonrisa cogió una foto en la que estaba especialmente sonriente y con ella en la mano se acercó a un espejo tratando de repetir ese gesto tan agradable. Hacía muecas forzadas y su boca tomó la forma de sonrisa, pero aun así no consiguió el efecto esperado. Sus ojos reflejaban una profunda tristeza y su boca a pesar de estar en la postura correcta no reflejaba una sonrisa sino dolor contenido en el alma…
Dejo de hacer muecas y se quedó muy seria mirando el reflejo de aquella mujer destrozada y triste que en otro tiempo fue tan feliz.

¡Cuánto habían cambiado las cosas!

Ahora ya no había fotos, ni sonrisas, ni momentos alegres. Ahora sólo había tristeza, vacío, sensación de fracaso, decepción, soledad y muchas, muchas lágrimas…

Las personas que posaron con ella en las fotos ya no formaban parte de su vida, no querían saber nada de ella y si alguna vez se cruzaban no le sonreían, sus sonrisas eran para cualquiera que no fuera ella… Quizá piensen que no las merece, como tampoco merece su cariño, tal vez…

Esas personas a las que Paloma quiere más que a su vida han preferido olvidarla… Y eso duele, y eso destroza, entristece, decepciona…

Ella que siempre se lo dio todo desinteresadamente, que se entregó por entero con gusto a hacerlas felices… tal vez se equivocó… Quizá fue en su forma de hacer las cosas o en su forma de decirlas… Tal vez esperó demasiado de ellas… ¡Tal vez!

Pensó que ya sólo le quedaban los recuerdos felices reflejados en aquellas fotos y decidió confeccionar un álbum muy especial, un álbum con frases y adornos, que hicieran de cada foto un tesoro único. Sabía que no era necesaria tanta parafernalia porque esos recuerdos ya eran tesoros en su corazón; pero quería tenerlos todos juntos y al alcance de su mano en cualquier momento… para tocarlos, acariciarlos, sentirlos… y engañarse pensando que eran parte del presente. Al menos así nunca olvidaría lo que un día sintió, lo que un día fue…

Cada vez que mirara el álbum esas sonrisas la mirarían con amor y esos ojos le sonreirían siempre… Cada vez que abriera el álbum esos momentos volverían al presente, un presente agradable y feliz.

Con cada foto que añadía al álbum, lágrimas de amor brotaban de sus ojos e iban a parar a su corazón, limpiando su tristeza, su dolor, su decepción…

Paloma abrió su álbum ya terminado y se sorprendió al notar que sonreía mirando aquellas fotos con cariño, sin tristeza, sin dolor, sin decepción… sólo sentía la dulzura, la ternura y el amor que las fotos le transmitían, sentía gratitud porque gracias al amor de esas personas había sido feliz mucho tiempo. Le habían regalado los mejores momentos de su vida...
Fue en ese momento cuando aceptó por primera vez que las cosas son como tienen que ser, que siempre hay una razón para todo y que el presente hay que vivirlo como viene, aunque no fuera como ella esperaba.

… Y la serenidad empezó a inundar el alma de Paloma…
-María Jesús Blanco-
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3.31.2014

Hoy te he visto





Hoy te he visto por la calle y te he mirado,

hoy te visto ¡tan preciosa!, ¡tan bonita!

Un besito con mi mano te he soplado

y tú al verme te has quedado sorprendida.

 

He vencido mis anhelos de abrazarte,

he escondido mis deseos de quererte,

he seguido mi camino sin hablarte,

y he llorado de tristeza al no tenerte.

-María Jesús Blanco-

3.05.2014

Confía… Recomponte… y Confía


 
Tienes el alma curtida,
estás curada de espanto,
te lamiste las heridas
para continuar luchando.

Sé que has pasado bastante,
que quieres vivir tranquila.
¡Y ahora te hiere la vida…
cuando más debía premiarte!

Te suplico que no cedas
ante una prueba tan dura…

¡Despierta tu alma guerrera!
¡Prepárate para la lucha!
Pues ganarás esta guerra
como ganaste otras muchas…

Confía en ti amiga mía,
he irás ganando batallas,
una a una... día a día.

Y confía… recomponte… y confía,
que no existe aún la amenaza
que pueda traspasar el escudo
de la invencible esperanza.

-María Jesús Blanco-

Marimar, cuando te veas flaquear lee esto y confía... solo confía. Te quiero.

2.18.2014

Hoy por la mañana




Llaman a la puerta y cuando salgo al pasillo mi padre ya había abierto. Es mi hija que viene a visitarme y tras ella sale mi nieta a mi encuentro, regalándome un abrazo lleno de sentimiento y me besa en la cara para decirme al oído “Te quiero mucho”…. Mi hija me mira con sonriendo y habla de forma distendida sin perder la sonrisa en ningún momento. Yo me siento ¡tan feliz!, que ni siquiera me atrevo a preguntar el porqué del cambio de actitud, por miedo a estropear la magia del momento.
En medio de nuestra conversación, mi nieta aprovecha para abrazarse a mí, mirándome amorosamente y besándome, como queriendo recuperar lo perdido en los meses pasados… Casi no puedo creer lo que está pasando y me embarga un sentimiento de alegría ¡tan grande! Mi hija sigue hablándome y mi nieta se pega a mí, entonces yo la miro sonriendo y ella me dice “pegadita a tu cuerpo para sentirte, como hacía siempre, que me encanta sentirte”…
Hay un momento de la conversación con mi hija en que la ofrezco un sofá rinconera, por si lo quiere poner en el patio trasero, ella muy contenta me dice que sí, que se lo lleve a casa y que ya verá dónde lo coloca, porque no tiene sitio, pero que su marido se lo buscará… Está preciosa, su expresión es relajada y sus ojos reflejan naturalidad… Le llevo la rinconera a su casa, excusándome por lo vieja y rota que está, en realidad está para tirarla a la basura; pero es lo único que tengo para darle y ella me dice que no le importa cómo esté, que de todas formas va a colocarla en el patio. Me siento feliz de que acepte algo tan cutre con tanta alegría. La niña no se separa de mí ni un instante y con cara picarona le dice a su madre que si puede quedarse conmigo toda la tarde… “¿Hasta que anochezca?”- pregunta mi hija a la niña. “Siiiiiiiii, porfa, porfa, porfa!!!!”… “Vale te dejo, y si quieres puedes quedarte a dormir con la abuela”-. La niña da un salto de alegría gritando “¡Viva!”. En ese momento siento que todo vuelve a estar en su sitio… Miro a mi hija con agradecimiento y siento el impulso de besarla, pero aún no me atrevo, no quiero forzar las cosas. Abrazo a mi niña con regocijo y es en ese momento cuando algo me despierta… abro los ojos y descubro que todo ha sido un sueño, un precioso sueño. Me quedo mirando al techo confusa, hasta que tomo conciencia de la realidad… y me levanto con los ojos ahogados en lágrimas, porque tengo que superar otro día de tristeza…
-María Jesús blanco-