2.04.2010

Las Cosas Que Importan




Diego procedía de una familia humilde, pero orgullosa. Su padre luchó por conseguir una casa y unas tierras. Diego tuvo que trabajar con su padre durante la niñez en esas tierras que tanto querían.
En la adolescencia se enamoró de una muchacha del pueblo. Ella vivía con sus tíos desde que murió su padre no hacía mucho. Resulta que sus tíos eran de un estatus social superior al de Diego, y no vieron con buenos ojos al muchacho. Como él seguía insistiendo en salir con la muchacha, los tíos de ésta la devolvieron a su madre en Madrid.

Diego se fue a buscarla y se hicieron novios... al final se casó con ella y tuvieron dos hijos. Se compró una casa, luego un buen coche. Cuando sus hijos crecieron montó una empresa por la que luchó lo indecible..... Cambió su casa por otra mucho mejor, amplió su empresa y se compró otro coche de lujo. Puso a sus hijos a trabajar con él, y les dio ayuda material para que no les faltara de nada. Y siguió luchando por tener mas hasta que llegó a la madurez.......

Lo lógico hubiera sido que Diego se sintiera satisfecho, feliz..... pero la realidad era que siempre estaba enfadado, molesto con todo y con todos..... Gritaba constantemente a sus seres queridos, exigiéndoles esto o aquello. Lo malo es que nunca estaba satisfecho. No conseguía entenderse con su familia.....tan solo les pedía que le escucharan y que le comprendieran. Pero jamás se ocupó de escucharlos y comprenderlos a ellos.

Su mujer no pedía nada mas que comprensión...momentos alegres, sonrisas. Quería que su marido cambiara y disfrutara de sus hijos tanto como ella, pero nunca lo consiguió.

Mientras Diego desperdiciaba su vida amargándose por cualquier cosa, su mujer y sus hijos sufrían su mal humor porque le querían mucho.

Una mañana Diego no se despertó....

Qué les quedó a su mujer e hijos de él?? ¡No les quedó nada! Sus corazones se quedaron vacíos porque Diego luchó y luchó por superarse en la vida.... pero se olvidó de dar cariño. Se olvidó de decir te quiero.... se olvidó de los abrazosy sobre todo se olvidó de la tolerancia.
El día del entierro, el espíritu de Diego estaba en el cementerio. Miraba a su mujer, y vio en su cara una tristeza inmensa.... y leyó en sus ojos el reproche por no haber sido mas tolerante...

Sus hijos estaban destrozados.... sentían tanta culpabilidad..... nunca fueron lo bastante buenos para su padre....Hicieran lo que hicieran no consiguieron contentarle nunca.

El espíritu de Diego estaba llorando, acababa de comprender que lo realmente importante en la vida no es lo material. Ahora lo veía claro, si hubiera compartido mas tiempo con ellos...irse un día de excursión y hacerlos disfrutar, sin discusiones.... sin exigirles nada, sin esperar nada de ellos.....solo sentir que te quieren, y demostrar que los quieres. Si le dieran la oportunidad de volver a la vida les recompensaría, intentaría ser menos exigente y disfrutar mas de las pequeñas cosas......si le dieran otra oportunidad............otra oportunidad.........

¡Diego! Despierta! ¡ Solo es una pesadilla, tranquilízate!

Diego miró a su mujer incrédulo. Se sentó en la cama y la abrazó llorando........

*Cuchu*

3 comentarios:

  1. Nos pasamos la vida atesorando cosas materiales. Pero este cuento tiene un final esperanzador, se nos ofrece una segunda oportunidad.

    Un abrazo

    ResponderEliminar
  2. Así es Mercedes....en la vida real eso no ocurre muy a menudo.

    Un saludo

    ResponderEliminar
  3. Anónimo8.7.12

    Las cosas materiales no importan, en realidad nisiquiera se deberia pensar en ellas porque te hacen esclavo. No hay mayor libertad que el tener poco tener salud amor darlo recibirlo y ser feliz.
    Amar es un tesoro tener amigos ver reir a tus hijos jugar y disfrutar cada momento con los seres humanos es lo mejor.
    Lo demás es segundo plano hablo del dinero.
    Gracias espero que yo tambien me lo tome en cuenta para no caer en esto de tener y vivir esclava ya no quiero serlo quiero ser libre y feliz. En ello radica en ser solo simple.

    ResponderEliminar

Las huellas hacen el camino... gracias por dejar la tuya