4.09.2011

Divagación...

Hoy, después de trabajar en las plantas del jardín, me he sentado a descansar en una tumbona, disfrutando del canto de los pájaros, los rayos de sol, el aire fresco y la preciosa imagen que me ofrecían las hiedras, rosales, etc. Había un grupo de avispas revoloteando entre las flores, buscando un lugar seguro para hacer una colmena. Eso es lo que al menos he pensado, ya que esta mañana Paco les ha destruido las que tenían hechas en la ventana del salón. Mientras las miraba, me he vuelto instintivamente, y cuál ha sido mi sorpresa al encontrar una gran araña, colgada de su hilo, acechándome. En otros tiempos habría salido corriendo; pero en esta ocasión, he cogido mi zapatilla deportiva y he atacado mortalmente a la araña… me he sentido fatal. Me remordía la conciencia. Estos días he quitado de en medio una docena de saltamontes y ahora la araña ¡me he sentido asesina! He vuelto a acomodarme en la tumbona y es cuando me han asaltado pensamientos en cadena…


Tengo un jardín, un trozo de naturaleza, para mi uso personal ¡qué egoísta! Debería respetar a todos los bichos que ello conlleva, pensaba mientras miraba a las avispas… Los saltamontes y las arañas forman parte de esa naturaleza. Por otra parte… ¿hay algo más natural que marcar tu propio territorio? Los animales lo hacen; no sólo marcan su terreno, también miden su fuerza para sobrevivir. Eso es lo que hago entonces; marcar mi territorio, protegiendo así mis rosales de las plagas que se los comen. Y dejo entrar sólo aquello que es inofensivo y aporta belleza o mantiene el equilibrio, comiéndose los bichos, como por ejemplo las salamandras, que se merecen todo mi respeto. Las mariposas aportan belleza y alegría, las libélulas me encantan, las mariquitas, los zapateros… incluso las hormigas. Las hormigas me fascinan.

Las observo todos los años. Para ello riego el suelo de migas de pan o trocitos de queso y me siento a esperar. A los pocos minutos, aparece una o dos hormigas, se acercan a los trozos de pan, dan un rodeo al botín he intentan cargar con él… lo sueltan, se alejan por donde han venido y mueven sus antenas mandando un aviso, luego vuelven al trozo de pan. A los pocos segundos aparece un gran número de hormigas que se van posicionando alrededor de cada trozo. Es muy curioso porque se organizan muy bien. Varias hormigas cargan el trozo de pan repartiendo el peso, cada una sabe dónde debe ponerse, y una vez que están todas bien colocadas, empiezan a llevar su botín al hormiguero… todas al unísono, como si fueran una sola van salvando obstáculos con su carga. Si una se quita porque desde su posición no puede continuar, otra se mueve de sitio y luego vuelve a colocarse la que se quitó cuando es posible… se turnan por el camino para cargar el peso ¡es increíble verlas!

El tema de las hormigas me ha enseñado mucho, gracias a ellas he aprendido algo importante: el yo, mí, me, me aporta una miguita de amor; pero el tú, ti, te, me aporta una gran cantidad de migas o lo que es mejor, una gran miga de amor. Las hormigas no son individualistas como el ser humano y eso las hace fuertes, muy fuertes. Ser parte de un todo me hace mucho más grande, mucho más querida, mucho más feliz y sobre todo, se recibe muchísimo más del “tú” que del “yo”. Por eso si la reencarnación existe y me tocara nacer como animal o insecto… quiero ser una hormiga exploradora.

Y ojalá los humanos fuéramos más parecidos a ellas, que cumplen sus funciones en beneficio de la comunidad y no en el suyo propio, recibiendo ese beneficio amplificado por y para cada una de ellas.

Y después de soltar este pedazo de cacho de trozo de rollo, me voy a poner miguitas de pan para volver a ver a las hormigas.

Un beso a todos los que estáis leyendo.

*Cuchu* ME GUSTA

10 comentarios:

  1. Nos pasamos la vida tratando de exterminar a las hormigas, en lugar de aprender de ellas. Hermoso lo que escribiste, me gustó mucho!

    BESOTES Y BUEN FINDE!!!!

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  2. Gracias guapo!!!! Me alegró mucho tu visita.
    Buen finde!!!
    Un beso.

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  3. En mis solitarios paseos en el internado leyendo las obligadas oraciones del diurnal, solía quedarme absorto mirando las hileras de hormigas en su continuo trajín, y me maravillaba verlas caminar a gran velocidad en ambas direcciones sin tropezarse unas con otras, no precisando de normas ni señales de tráfico como nosotros, los humanos, que más inteligentes hemos tenido que inventarlas para no respetarlas y matarnos.

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  4. Me gusto mucho lo que escribiste sobre estos seres tan solidarios e inteligentes...la verdad es que deberíamos aprender de ellas...solo hay que observarlas...de verdad una reflexión muy bella...besos y buen comienzo de semana...

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  5. Hola Cuchu!!! qué bueno tu regreso y este post tan colorido y tan interesante que me dan ganas de ir a mu pequeño balcón lleno de plantas y observar qué es lo q puedo descubrir.
    Besosssss

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  6. Carlos... me ha hecho gracia eso de las señales de tráfico ¡Se puede ser más absurdo que un humano? jajajja yo ceo que no.
    Un abrazo y feliz semana.

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  7. Arwen me alegra que te gustara. Hay tanto que aprender de lo que nos rodea, y aprendemos tan poco.. Ha sido una alegría verte por aquí.
    Un beso.

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  8. SURURU,si descubres algo interesante ¡házmelo saber! jajaja Siempre impregnas de alegría por donde pasas. Un beso grande.

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  9. Hola Cuchu: que sorpresa tan positiva leer este post. Y si vieras lo que me he alegrado...
    Me ha encantado tu comparación con el mundo animal. Pero no marques mucho el territorio, eh... que te veo "orinando" como hacen los animales para marcar sus sitios.. jeje.
    Abrazo. Jabo

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  10. ¡¡¡Jabooooooooo!!!
    No te imaginas la alegría que acabo de llevarme al ver que has pasado por aquí...
    Intentaré no marcar demasiado el terreno jjajajajajja no me gustaría ir por ahí "orinando" como los gatos jajajajajaajajjaja

    Un beso grande

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Las huellas hacen el camino... gracias por dejar la tuya