9.13.2011

La pasión de Yago


Cada Luna Llena la noche era teñida con la sangre de un inocente. Yago vio morir a su hermana y más tarde a su padre, asesinados por La Bestia, cuando aún era un niño. Juró que los vengaría y creció preparándose para ese momento.

Pasaron los años y se había convertido en un hombre valeroso y respetado. Todos en el poblado confiaban en su fuerza, y rezaban a los espíritus para que le protegieran, porque la próxima Luna Llena estaba muy cerca.

Al fin había llegado ese momento y él estaba preparado. La noche era tan clara que parecía de día; se escondió dentro de un árbol hueco para sorprender al hombre lobo… se abalanzó sobre él y con la destreza de un guerrero, le agarró por detrás y le degolló. Había cumplido su juramento; ahora todos podrían vivir tranquilos.



Era noche cerrada y se metió en la cabaña de Yago mientras dormía. Le observaba en la oscuridad, y deseó con fuerza aquel cuerpo musculoso y fuerte. Él se despertó sobresaltado al notar su presencia, abrió los ojos y la vio… una hermosa mujer estaba mirándole completamente desnuda. Tenía una belleza deslumbrante, la miró hipnotizado durante un largo rato, dudando si era real o un sueño. Extendió el musculoso brazo y la acarició, sintiendo un escalofrío al tocarla. Ella se le abalanzó con actitud dominante. Sus movimientos felinos le estremecieron en cada centímetro del cuerpo, sumergiéndole en un bravo mar de éxtasis…
La mujer había poseído a Yago en un sagrado ritual de pasión. Sabía muy bien cómo enloquecer a un hombre; pero nunca hasta esa noche un hombre la hizo enloquecer a ella… Se abrazaron exhaustos y él cayó en un profundo sueño.

Cuando despertó se encontraba solo. Esperó impaciente a que llegara la noche para sentir de nuevo a su bella amante; pero ella no apareció. La necesitaba con tanta fuerza, que no soportaba vivir sin verla y la buscaba sin descanso cada anochecer. El hombre fuerte, se convirtió en un hombre desesperado por repetir esa noche de pasión.

En Luna Llena el terror volvió al poblado sin nadie que les protegiera…

…esta vez Yago era La Bestia…

…y su bella amante iluminaba con orgullo la noche, más Luna y más Llena que nunca.

María Jesus Blanco

Quisiera decir a todos, que no puedo contestar a vuestros comentarios, aunque los leo y como siempre me elegran mucho... algún problema con blogger que ya descubriré.
Feliz semana. Un beso.