11.30.2011

Querer es poder


Curiosamente hay veces que me propongo hacer alguna cosa, pero por "h" o por "b" acabo dejándolo para más tarde. En esta ocasión ha sido todo lo contrario; sin haberme propuesto nada, de pronto me he visto envuelta en una aventura, en la que todo eran trabas y contratiempos, sin embargo no sé muy bien por qué causa me he empecinado en llegar hasta el final...

Resulta que el día 27 de noviembre se me ocurrió hacer una poesía infantil, sin venir a cuento, porque nunca me ha llamado la atención hacer ese tipo de poemas. El caso es que me salió uno que pensé publicar en mi página infantil de cuentos. Tras ese impulso me vino otro ¿por qué no miro a ver si hay un concurso de poesía?, podría mandar este poema por probar -tampoco he llegado nunca a mandar nada a los concursos-, el caso es que sólo tenía 3 días para hacer un poemario infantil con 20 poemas mínimo, y yo no tenía ninguno, excepto el que acababa de escribir... sin pretenderlo me puse a escribir... escribir... escribir... horas y horas para hacer poemas con cierto valor literario y educativo.

Ayer día 29 tenía ya 17 escritos, pero la convocatoria se cerraba hoy y me faltaban tres, ¡imposible terminarlo a tiempo!

He mandado un correo electrónico a la Universidad de Castilla - La Mancha para informarme si podía mandarlo por e-mail o en persona, ¡estaba dispuesta a todo!, me han contestado que la fecha del matasellos es la que cuenta... ¡Me ha dado un vuelco el corazón! Tal vez lo consiga he pensado.
Me he puesto a escribir... y escribir... y escribir.... hasta conseguir los 20 poemas. Como loca los he corregido, imprimido y llevado a la papelería a encuadernar; a todo esto se me ha roto la impresora y lo he pasado fatal, se me ha terminado el papel y me han tenido que prestar unos folios...
Cerraban correos a las 20,30, eran las 19,50 y yo estaba a media hora de correos. He cogido mi coche y he ido con los nervios de punta hasta correos... las 20,20 cuando he llegado. ¡Por fin lo había conseguido! Después de tres días sin comer ni dormir para conseguir los poemas ¡lo he conseguido!

Y aún me pregunto por qué esta vez, que parecía poco probable, me he encabezonado tanto... lo cierto es que me siento estupendamente porque he roto la barrera, a partir de hoy, sé que presentaré mis trabajos a tiempo y sin miedo a no recibir noticias.

Y siento la sensación de victoria, la certeza de que cuando realmente te propones algo, lo haces... superar las trabas para llegar a donde quieres llegar, eso me ha dado mucha fuerza.

Siento la parrafada, y eso que la he resumido, porque si cuento todo lo que de verdad me ha pasado no acabo nunca.

Muchos besos a todo y feliz semana

María Jesus




11.23.2011

La Amistad


La Amistad es un lazo tácito que une, pero no ata... es un trébol de cuatro hojas que hay que cuidar, dando alimento a sus raíces y humedad a sus hojas. No es necesario recordarla, ni tampoco fichar todos los días... La Amistad no es una posesión, es una bendición. Quien se preocupa por ti, te escucha y apoya cuando lo necesitas, es tu amig@... quien no duda de tu amistad, es tu amig@. Y si a veces las cosas cambian, puede que seas tú quien está diferente...

-Maria Jesus-

Muchos besos para todos





11.20.2011

11.687 días contigo



Esta tarde he abierto un baúl olvidado, y dentro había 11.687 días…

... Estaban mezclados sin orden ni concierto y, al verlos así, no lograba diferenciar unos de otros; así que armándome de paciencia he metido mis manos dentro, con mucho cuidado, para ir separándolos y adivinar cómo eran cuando los viví. Al tocarlos me ha invadido un mar de sentimientos y sensaciones, viniendo a mi memoria innumerables recuerdos que habían dejado de visitarme… y allí estaban de nuevo, al alcance de mi mano, envolviéndome en ese sereno y eterno canto del tiempo… “tic, tac”… “tic, tac”… “tic, tac”…

El primer puñado que he cogido, era sombrío y triste, lleno de dolor, decepción, rupturas y equivocaciones… eran días de estos últimos cinco años, esos en los que mi cuerpo era una cámara de tortura, en los que todo por lo que trabajamos se hundió y en los que tú y yo nos fuimos distanciando… esos que casi me han hecho olvidar todo lo anterior.

Pero afortunadamente eran sólo unos pocos comparados con el total, los he apartado a un lado para ver más en el fondo del baúl y al coger otro puñado, uno se ha enredado entre mis dedos, era el día de nuestra boda… Iba vestida de novia, camino de la iglesia, en un coche lujoso que conducía mi primo; como llegué demasiado pronto, nos fuimos a una bodeguita que había justo al lado de la iglesia. Fue gracioso, porque mi padre, mi primo y yo entramos, y todos se quedaron con la boca abierta al ver entrar a una radiante novia… casi me muero de la risa. Ese fue uno de los más felices de mi vida, pero no el más feliz…

Seguí curioseando en el baúl, algo más animada, palpando a tientas. Me llamó la atención un brillo y mis ojos vieron aquellas vacaciones en Aguadulce, los dos solos, cuando nuestros hijos ya eran mayores. Fueron siete días maravillosos, en los que disfrutamos el uno del otro al máximo, ¿lo recuerdas?... qué felices éramos en esa época. Todas las mañanas comíamos unas sardinas en el chiringuito de la playa… con cuánta gracia contaba chistes el camarero, y qué bien nos sabían esos ratitos.

Cada vez más animada iba descubriendo nuevos recuerdos… el día que nació Daniel y el que nació Laura; cuando los vi pensé “estos son los más felices de mi vida”; eran de los mejores sin duda, sin embargo me faltaba algún recuerdo que era más feliz… ¿qué puede haber mejor que ser madre? Repasé sus primeros pasos, sus primeras palabras… cuando les salieron los primeros dientes, ¡cuánto orgullo hemos sentido siempre de ellos!

Vi esas vacaciones en Almería, cargados con las colchonetas hinchables, la nevera, las tumbonas, flotadores, ¡vaya trajín!, y todo para que los niños lo pasaran bien… y cuánto nos queríamos.

Pasaron miles y miles de días ante mis ojos, casi todos ellos felices, también vi esa depresión a los treinta… me hizo madurar mucho y no volví a caer en otra. El día que fuimos abuelos… ese sí que fue un día feliz. Paula nos llenó de vida y alegría a los dos.
Fuimos prosperando en la vida, con mucho trabajo y dedicación. Y los mejores años fueron justo los anteriores a la peor época de nuestra vida, ¡qué contraste tan enorme!

Después de unas horas me sentía bastante bien porque había recuperado todo lo bueno que hemos vivido, sentí que la vida había sido generosa con nosotros y, que al mismo tiempo, nosotros hemos sido generosos con ella.

… Y cuando me disponía a cerrar el baúl con un sentimiento de alegre melancolía, uno de los días se desprendió de la tapa… era el primero que amanecimos juntos; me desperté de madrugada y me abracé a ti con fuerza. Recuerdo que lloré de felicidad,  ¡ese fue el día más feliz de mi vida!, nunca he sentido la felicidad con tanta intensidad. Viviría mil años de penuria sólo por repetir ese instante…

¡No sabes cuánto me alegro que hayamos vuelto a estar juntos! Llenaremos los días venideros de buenos momentos, para contrarrestar estos años de dificultades…
Todos esos días de felicidad son unos fuertes cimientos que nos reportarán muchos años de amor y cariño, y todo el dolor que hemos pasado y nos queda por pasar, serán nuestros  pilares de apoyo para salir adelante.

Juntos seremos resistentes como un roble y nos mantendremos en pie, por muy fuerte que sople el viento, por muy brava que sea la tormenta… nada podrá con nosotros mientras estemos unidos.

Te quiero y me siento feliz de estar contigo desde hace 11.687 días…

-María Jesús Blanco-

11.17.2011

En mi salita de estar...


Siento añoranza cada vez que entro a mi blog, siento lo mismo que cuando te sientas en el sillón de tu sala favorita, aquella en la que tienes tus cosas más valiosas e íntimas, en la que hablas con tus mejores amigos, tomando un café, con la lluvia, como sonido de fondo, en un día de invierno, al calor de la chimenea... Cuánta serenidad proporciona esa salita.
Me gustaría poder venir más asiduamente y visitar a mis amig@s blogueros, pero no tengo tiempo y es por eso que voy a seguir escribiendo a pesar de no poder ir a vuestras casas. Os leeré siempre que pueda porque eso me enriquece como persona, y dejaré aquí un trocito de mí, cada vez que pueda, para impregnarme de esa serenidad que tanta falta me hace en estos momentos.

Entrar aquí es parecido a mirar un álbum de fotos, solo que es un álbum de sentimientos y pensamientos en el tiempo. Me veo por dentro hace un año o hace seis meses, y  me sorprendo... es curioso que algunas de las cosas que escribí, hoy, me suenan extrañas, como si fueran de otra persona.

En fin, que echo de menos aquellos tiempos en los que podía bloguear más a menudo... y echo de menos a mis amigos blogueros. Deseo que cada uno de vosotros tenga muchos "instantes" de esos que Borges hubiera vivido si se puediera volver atrás en el tiempo, y espero tenerlos yo también.... ahora mismo acabo de vivir uno, aquí, en mi salita preferida...

Muchos besos y feliz vida.

Maria Jesus