3.02.2012

El árbol de los amigos


Para tí, que sigues siendo especial en mi corazón, porque el tiempo, la distancia y el silencio no han podido romper ese lazo que un día me unió a tu amistad... espero que lo leas y deseo que te guste. Aquí tienes a la que sigue siendo tu amiga, esperando poder abrazarte, y seguiré esperando pacientemente hasta que llegue ese día... Y entonces la lunallena volverá a traer las hadas a mi vida.

Existen personas en nuestras vidas que nos hacen felices por la simple casualidad de haberse cruzado en nuestro camino. Algunas recorren el camino a nuestro lado, viendo muchas lunas pasar, mas otras apenas vemos entre un paso y otro. A todas las llamamos amigos, y hay muchas clases de ellos. Tal vez cada hoja de un árbol caracteriza uno de nuestros amigos. El primero, que nace del brote, es nuestro amigo papá y nuestra amiga mamá, que nos muestran lo que es la vida. Después vienen los amigos hermanos, con quienes dividimos nuestro espacio para que puedan florecer como nosotros. Pasamos a conocer a toda la familia de hojas a quienes respetamos y deseamos el bien. Mas el destino nos presenta a otros amigos, los cuales no sabíamos que irían a cruzarse en nuestro camino. A muchos de ellos los denominamos amigos del alma, de corazón. Son sinceros, son verdaderos. Saben cuando no estamos bien, saben lo que nos hace felices. Y a veces uno de esos amigos del alma estalla en nuestro corazón y entonces es llamado amigo enamorado. Ese da brillo a nuestros ojos, música a nuestros labios, saltos a nuestros pies. Mas también hay de aquellos amigos por un tiempo, tal vez unas vacaciones o unos días o unas horas. Ellos acostumbran a colocar muchas sonrisas en nuestro rostro, durante el tiempo que estamos cerca. Hablando de cerca, no podemos olvidar a amigos distantes, aquellos que están en la punta de las ramas y que cuando el viento sopla siempre aparecen entre una hoja y otra. El tiempo pasa, el verano se va, el otoño se aproxima y perdemos algunas de nuestras hojas, algunas nacen en otro verano y otras permanecen por muchas estaciones. Pero lo que nos deja más felices es que las que cayeron continúan cerca, alimentando nuestra raíz con alegría. Son recuerdos de momentos maravillosos de cuando se cruzaron en nuestro camino. Te deseo, hoja de mi árbol, paz, amor, salud, suerte y prosperidad. Hoy y siempre... Simplemente porque cada persona que pasa en nuestra vida es única. Siempre deja un poco de sí y se lleva un poco de nosotros. Habrá los que se llevarán mucho, pero no habrá de los que no nos dejarán nada. Esta es la mayor responsabilidad de nuestra vida y la prueba evidente de que dos almas no se encuentran por casualidad. 

(Anónimo), atribuido incorrectamente a Jorge Luis Borges.



Un abrazo y mil besos

Maria Jesus Blanco (Cuchu)

2 comentarios:

  1. Hace ya tiempo,- año y medio-, alguien a quien aprecio me escribió esto:
    ¡Acabo de comprender una cosa! "cortar la ramas inservibles para que la luz entre" "quitar la piedras para que pueda nacer la Buena Suerte"

    Te prometo que estoy intentando mudar la piel, de momento se están evaporando los sentimientos negativos, dando paso al perdón y la comprensión... ¡lo conseguiré dentro de muy poco!

    Y a mi me dejó contento, pues vi que por ahí, por ahí iba por buen camino.
    Abrazo. Jabo

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  2. Jabo, mi más mejor amigo, has hecho que me emocione recordando aquellas palabras... tenías razón, iba por buen camino... "te prometo que estoy intentando mudar la piel, de momento se están evaporando los sentimientos negativos, dando paso al perdón y la comprensión... ¡lo conseguiré dentro de muy poco!"

    ¡Lo he conseguido Jabo! Hoy soy una persona sin rencores y sin rastros de negatividad hacia nadie; no sé que me ha pasado, pero cuando veo a los demás, me veo a mí misma y no puedo sentir nada más que amor. Tal vez la dureza de este último año y medio ha sido el abono para que nazca ese trébol de cuatro hojas. Te recuerdo mucho y te echo de menos, ya sé que merezco una bronca porque siempre has estado ahí y soy yo la que desaparezco... espero que no haga falta otro año y medio para cambiar esa parte de mí.

    Un abrazo muy grande

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Las huellas hacen el camino... gracias por dejar la tuya