3.26.2012

Catarsis



En el desconcierto Del Caos, los instrumentos interpretaron su partitura magistralmente. Sumándose de uno en uno a la pieza musical y uniendo sus estridentes notas, en un machacón y desacompasado  palpitar, que minaba el gran auditorio, que hasta ese momento, era la Mente. La chillona melodía de los prejuicios competía con los graves de la culpabilidad en un enfrentamiento sin límite, e interrumpidos por las chirriantes notas de la decepción y el rencor. Todos ellos orquestados por el gran Fracaso y aplaudidos por los errores, que expectantes disfrutaban del gran caos de aquella pieza atronadora, que se precipitaba al final en un in crescendo enloquecido. Todo en la Mente se convirtió en una desatada euforia de ruido ensordecedor, cuyas vibraciones  desquebrajaron por completo el auditorio, dejándolo en un estado de desolación y pesar hasta provocar una catarsis. Entonces reinó el silencio en la maltrecha Mente, y uno a uno se fueron marchando los instrumentos, dejando en su ausencia un cúmulo de sombras y oscuridad. Durante esos instantes de silenciosa soledad, de entre las grietas empezaron a emanar rayos de luz, que desde las paredes hacia el centro se cruzaban entre ellos formando preciosas figuras geométricas. Fue entonces cuando en la Mente empezó a sonar una tímida melodía de serenidad interpretada por el perdón, la aceptación, el agradecimiento y el amor incondicional. Esas nuevas vibraciones fueron invadiendo cada rincón en un envolvente compás de calma, y convirtieron el gran auditorio en una estancia de claridad y orden, donde las ilusiones se sentaron con las esperanzas y los sueños; todos ellos cautivados por la Libertad, que orquestaba la renovadora sinfonía de La Luz Interior.

Desde aquél momento la Mente cambió el contenido de sus conciertos, desde ese momento supo que ya nunca volverían a entrar aquellos intérpretes dañinos y se centró en su propósito de elevar la calidad de las sinfonías… Y empezó su peregrinar hacia un mundo nuevo en la búsqueda constante de, cada vez mejores, composiciones cuyas vibras iluminaran más y más su, ahora sí, gran auditorio.
-Maria Jesus Blanco-

Feliz semana *^_^*

3.04.2012

Un instante de libertad



Me agobia el pavimento de las calles, las farolas, el ruido de coches, la luz artificial, las paredes y vallas, los espacios cerrados, el olor a gasolina, las prisas, los edificios...

Necesito sentir libertad; estar en el centro de horizontes lejanos, donde la vista no alcance el final, entre campos verdes plagados de flores; ver cómo las mariposas revolotean y escuchar el arrullo del agua entre las piedras del río; sentir la brisa perfumada acariciando mi cara mientras la lluvia menuda humedece mi cuerpo y con los pies descalzos sobre la hierba mojada; ver un arco iris,  oír el trino de pájaros y el murmullo de las ramas de los árboles cuando el viento las mece; que mi piel se temple con los rayos del sol, y en la noche de luna llena ver las estrellas con el canto de los grillos de fondo...

Allí donde no hay huellas de civilización es donde quiero estar y sentirme libre, aunque sea tan sólo un instante…Lo necesito como el respirar.

Cada día soy más de la naturaleza y sólo en ella me siento bien.

Feliz comienzo de semana :)

Maria Jesus

3.02.2012

El árbol de los amigos


Para tí, que sigues siendo especial en mi corazón, porque el tiempo, la distancia y el silencio no han podido romper ese lazo que un día me unió a tu amistad... espero que lo leas y deseo que te guste. Aquí tienes a la que sigue siendo tu amiga, esperando poder abrazarte, y seguiré esperando pacientemente hasta que llegue ese día... Y entonces la lunallena volverá a traer las hadas a mi vida.

Existen personas en nuestras vidas que nos hacen felices por la simple casualidad de haberse cruzado en nuestro camino. Algunas recorren el camino a nuestro lado, viendo muchas lunas pasar, mas otras apenas vemos entre un paso y otro. A todas las llamamos amigos, y hay muchas clases de ellos. Tal vez cada hoja de un árbol caracteriza uno de nuestros amigos. El primero, que nace del brote, es nuestro amigo papá y nuestra amiga mamá, que nos muestran lo que es la vida. Después vienen los amigos hermanos, con quienes dividimos nuestro espacio para que puedan florecer como nosotros. Pasamos a conocer a toda la familia de hojas a quienes respetamos y deseamos el bien. Mas el destino nos presenta a otros amigos, los cuales no sabíamos que irían a cruzarse en nuestro camino. A muchos de ellos los denominamos amigos del alma, de corazón. Son sinceros, son verdaderos. Saben cuando no estamos bien, saben lo que nos hace felices. Y a veces uno de esos amigos del alma estalla en nuestro corazón y entonces es llamado amigo enamorado. Ese da brillo a nuestros ojos, música a nuestros labios, saltos a nuestros pies. Mas también hay de aquellos amigos por un tiempo, tal vez unas vacaciones o unos días o unas horas. Ellos acostumbran a colocar muchas sonrisas en nuestro rostro, durante el tiempo que estamos cerca. Hablando de cerca, no podemos olvidar a amigos distantes, aquellos que están en la punta de las ramas y que cuando el viento sopla siempre aparecen entre una hoja y otra. El tiempo pasa, el verano se va, el otoño se aproxima y perdemos algunas de nuestras hojas, algunas nacen en otro verano y otras permanecen por muchas estaciones. Pero lo que nos deja más felices es que las que cayeron continúan cerca, alimentando nuestra raíz con alegría. Son recuerdos de momentos maravillosos de cuando se cruzaron en nuestro camino. Te deseo, hoja de mi árbol, paz, amor, salud, suerte y prosperidad. Hoy y siempre... Simplemente porque cada persona que pasa en nuestra vida es única. Siempre deja un poco de sí y se lleva un poco de nosotros. Habrá los que se llevarán mucho, pero no habrá de los que no nos dejarán nada. Esta es la mayor responsabilidad de nuestra vida y la prueba evidente de que dos almas no se encuentran por casualidad. 

(Anónimo), atribuido incorrectamente a Jorge Luis Borges.



Un abrazo y mil besos

Maria Jesus Blanco (Cuchu)